El Prompt en Deuda
La generación de imágenes puede perder calidad a medida que avanza la conversación.
En generación de imágenes, iterar no siempre significa mejorar.
Empezás con una idea clara. Después: mantené esto, cambiá aquello, hacelo más oscuro, mové el objeto, recuperá la composición anterior, agregá un elemento, sacá otro. Después de suficientes vueltas, el prompt deja de ser una especificación. Se convierte en una historia.
Y esa historia puede generar deriva. Las instrucciones anteriores siguen presentes, las nuevas compiten con ellas, y el modelo tiene que interpretar qué sigue siendo importante. El resultado puede perder coherencia incluso mientras las instrucciones se vuelven más detalladas.
La mejor defensa es simple: definí bien la imagen lo antes posible.
Especificá desde el primer prompt la composición, el sujeto, las proporciones, el ángulo de cámara, la paleta, la iluminación y las exclusiones. Durante las revisiones, distinguí con claridad qué debe permanecer sin cambios y qué querés modificar.
Y cuando la imagen empieza a desviarse, dejá de parchearla.
Tomá lo que funcionó, reescribí el prompt completo desde cero y generá nuevamente.
En IA visual, una especificación limpia suele valer más que otra corrección.