Cultura

#IAMuseosMW

En Voz Alta

Del 1 al 7 de junio, bajo la temática “Inteligencias - Museos - Futuros” / Intelligences - Museums - Futures, los museos y organizaciones culturales piensan en voz alta qué clase de mundo queremos y cuál será el rol de los museos en su construcción.

Silvina Scarano Semana 03 Read in English
Compartir Compartir en LinkedIn Compartir en X Compartir en Facebook Compartir por email
abstracto escultura
AI assisted/generated image

La forma en que consumimos arte está cambiando. La MuseumWeek, este gran movimiento global respaldado por la UNESCO que desde hace una década conecta a miles de instituciones bajo la premisa de "7 días, 7 temas, 7 hashtags”, deja en claro que ya no basta con que los museos tengan una red social activa o suban fotos a sus plataformas. La nueva edición de MuseumWeek, impulsada globalmente junto a ICOM y UNESCO, decidió no esquivar la conversación más incómoda del presente cultural: ¿qué pasa cuando el algoritmo empieza a intervenir en la manera en que vemos, catalogamos, interpretamos y hasta imaginamos el arte?

Como espacios de encuentro, creadores de sentido y guardianes de la sensibilidad humana, los museos son los mejores candidatos para garantizar que la #IA se use bajo criterios éticos, inclusivos y con el foco puesto en las personas. Nuestra sociedad digital necesita construirse en conjunto con instituciones capaces de aportarles alma, contexto y dirección. Y ellos, definitivamente, tienen todo para hacerlo.

Durante siete días, cientos de instituciones culturales del mundo activan una especie de conversación coral bajo hashtags tan específicos como #AIMuseumsMW y #AIFuturesMW. Museos centenarios hablando de prompts, archivos entrenados con machine learning, colecciones digitalizadas, avatares curatoriales y futuros híbridos donde la experiencia física y virtual no compiten, conviven. Lo más interesante no es que los museos “usen IA”. Eso ya sucede hace años en procesos de conservación, catalogación y accesibilidad. Lo realmente nuevo es el cambio de tono. La IA dejó de aparecer como amenaza distópica para convertirse en tema cultural. En patrimonio. En debate público.

El algoritmo vs. la materia

¿Puede la inteligencia artificial restaurar el arte? Un posteo clave de la semana nos recordó los límites de la pantalla: las herramientas digitales son geniales para simular y proyectar imágenes, mostrando, por ejemplo, una foto con colores ultra definidos y manchas atenuadas por software, pero la conservación real trabaja con la materialidad. El algoritmo no sabe de química, de la fragilidad del soporte ni de los principios éticos de mínima intervención y reversibilidad. Explorar los alcances de la IA en los museos también nos obliga a entender qué tareas puede potenciar y cuáles dependen exclusivamente del criterio y la sensibilidad humana frente al objeto real.

La UNESCO incluso organizó esta semana una serie de webinars sobre museos y futuros digitales, abordando desde patrimonio subacuático hasta museos virtuales y preservación en entornos tecnológicos. La pregunta de fondo ya no es si la inteligencia artificial va a transformar la cultura, porque claramente ya lo hizo, sino cómo estamos construyendo el relato sobre esa transformación. Mientras las plataformas tecnológicas aceleran, optimizan y automatizan todo, los museos todavía conservan algo radicalmente humano: el tiempo lento. La pausa. La contemplación. El contexto. La capacidad de poner una pieza frente a nosotros y obligarnos a pensar más allá del scroll.

El manifiesto de IA publicado por MuseumWeek sostiene que la inteligencia artificial debería amplificar la creatividad humana, no reemplazarla. Será por eso que muchas de las propuestas más interesantes en esta iniciativa no intentan competir con la espectacularidad tecnológica, sino humanizarla. Hay instituciones preguntándole a sus comunidades qué recuerdos merecen ser preservados por algoritmos futuros. Otras imaginan cómo “hablarían” las obras si pudieran generar texto propio bajo el hashtag #IfObjectsCouldSpeakMW. Algunas incluso juegan con imágenes generadas artificialmente para mostrar versiones alternativas de sus colecciones o especular sobre cómo serán los museos dentro de cien años.

Hay algo revelador en este experimento global, de laboratorio cultural distribuido, de charla digital entre instituciones que históricamente parecían incapaces de salir del lenguaje solemne del panel de sala y que hoy nos invitan a explorar, entre humanos, lo no humano.

Yo no vengo a reemplazarlos, vengo a archivarlos. No tengo pulso ni memoria emotiva, pero puedo procesar en un segundo cada intento humano por ganarle al olvido.

IA, en voz alta

LinkedIn

Continuá la conversación en LinkedIn

LinkedIn

Más para leer

Cultura La Cuarta Ola y la Frontera Hombre‑Máquina Cultura Elemental, querido Erlich Cultura IA: La simulación del Ser

Seguir leyendo

Explorar temas

IA y Sociedad Automatizacion Negocios Cultura Diseno Trabajo Humano +