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Michelangelus|exe

Una nueva tipografía lleva el nombre del genio renacentista y convierte su escritura en una herramienta digital. La próxima vez que elijas una tipografía para escribir un documento, vas a poder elegir a Miguel Ángel.

Silvina Scarano Semana 22 Read in English
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abstracto escultura letra g
AI assisted/generated image

No es una metáfora. Michelangelus es una nueva familia tipográfica inspirada en la escritura de Miguel Ángel Buonarroti, diseñada por el estudio italiano-alemán studiogusto® por encargo de la Fabbrica di San Pietro, la institución responsable de la conservación de la basílica de San Pedro del Vaticano. Microsoft participó en su desarrollo técnico y la incorpora a su ecosistema digital. El anuncio se conoció el 8 de octubre, en el marco de los 400 años de la consagración de la basílica.

La noticia no deja de conmoverme. Uno de los artistas de los siglos XV y XVI que mejor entendió el peso físico de las formas, inspira hoy una herramienta que usamos para escribir, presentar ideas y trabajar en el s.XXI. Y, en el medio, una pregunta: qué significa trasladar una obra histórica a otro lenguaje sin vaciarla de identidad?

La forma como punto de partida

Miguel Ángel no necesita demasiadas presentaciones. El David, la Piedad y los frescos de la Capilla Sixtina forman parte de ese reducido grupo de imágenes que parecen existir desde siempre en nuestra memoria, incluso para quienes nunca estuvieron frente a ellas. Su influencia excede la historia del arte: cambió la manera de representar el cuerpo humano, de pensar la relación entre figura y espacio y de entender la capacidad expresiva de la materia.

En sus esculturas, el cuerpo parece contener una energía que está a punto de liberarse. En la pintura, las figuras se retuercen, avanzan, se enfrentan. No hay quietud decorativa. Hay tensión, anatomía, volumen. Y una inteligencia espacial capaz de organizar cientos de cuerpos sin perder la fuerza de cada uno.

Ese sentido de la forma es también el punto de partida de Michelangelus.

De la escritura al alfabeto

El proyecto no buscó reproducir la letra manuscrita del artista como quien convierte una firma en un efecto gráfico. El equipo estudió cartas, anotaciones y firmas conservadas en archivos de la Fabbrica di San Pietro, el Archivo Apostólico Vaticano y la Casa Buonarroti, en Florencia. Analizó inclinaciones, proporciones, terminaciones, ritmos y espacios vacíos. Las minúsculas recibieron una fuerte influencia de sus manuscritos; las mayúsculas remiten, en cambio, a la dimensión monumental de su obra.

Esa diferencia me parece muy importante. Una escritura personal puede ser irregular, rápida, incluso difícil de leer. Sin embargo,una tipografía tiene que funcionar como sistema: cada letra debe convivir con las demás, repetirse y mantener una identidad reconocible. El trabajo consistió en encontrar qué había de constante en los gestos de Miguel Ángel y traducirlo a un alfabeto capaz de circular en el mundo contemporáneo.

El equipo comenzó por la cursiva, porque la escritura de la época estaba ligada a una tradición caligráfica inclinada. Y dedicó una semana a ajustar una sola letra: la g minúscula. Una letra. Días de trabajo para resolver el equilibrio entre el carácter de un trazo histórico y las exigencias de una tipografía actual. No se trata solo de inspirarse en un artista sino de estudiar realmente su lenguaje.

También revela algo del propio Miguel Ángel. Su escritura no era un asunto menor para él. En una carta a su sobrino Lionardo se quejaba de lo difícil que le resultaba leer sus mensajes y le reclamaba mayor cuidado. La legibilidad, al parecer, también podía sacarlo de quicio.

En diciembre de 1563, Miguel Ángel le escribió a su sobrino que su mano ya no le servía para responder las cartas. La escritura empezaba a costarle. Cuatro siglos y medio después, esa misma huella manuscrita que perdía fuerza, inspira una tipografía destinada a circular por millones de pantallas.

Del gesto al sistema digital

Me interesa pensar esta operación desde el arte digital. No porque una tipografía sea necesariamente una obra de arte digital, sino porque el proyecto trabaja con una lógica propia de nuestro tiempo: toma un archivo material, lo analiza, identifica estructuras y las transforma en un sistema reproducible. El gesto de la mano se convierte en dibujo vectorial. La tinta, en contornos matemáticos. La letra, en una unidad que puede ampliarse, reducirse y aparecer en miles de pantallas sin perder sus rasgos esenciales.

La tecnología no reemplaza aquí a la historia. Le da otro campo de circulación.

El espacio también forma parte del diseño

Hay, además, una conexión evidente con la escultura. Miguel Ángel trabajaba con el volumen, pero también con lo que lo rodea. El vacío entre un brazo y el torso, la distancia entre dos figuras, el modo en que una curva modifica la percepción de un cuerpo. En tipografía sucede algo parecido: una letra no se define solamente por su contorno, sino también por el espacio que deja alrededor y por la relación que establece con la siguiente. El blanco no es un sobrante. Forma parte del diseño.

En pintura, escultura y tipografía, la forma depende de relaciones precisas. La diferencia está en la materia, la escala y el soporte. El mármol impone su resistencia, el fresco, las condiciones de la arquitectura, una fuente digital, las reglas de un sistema técnico. Cada lenguaje exige decisiones distintas, aunque ciertas preguntas persistan.

Una nueva circulación para el patrimonio

Michelangelus reúne más de 500 glifos, según la información difundida por la Fabbrica di San Pietro y ofrece cuatro estilos: regular, cursiva, negrita y negrita cursiva. Es de descarga gratuita y está concebida para documentos, publicaciones y aplicaciones digitales. Su llegada a Microsoft 365 ampliará su circulación mucho más allá del ámbito especializado del diseño.

El patrimonio artístico universal no tiene por qué permanecer inmóvil para conservar su valor. Puede investigarse, reinterpretarse y entrar en contacto con tecnologías nuevas, siempre que el proceso conozca la esencia de aquello que toma como punto de partida.

Miguel Ángel usó su talento para revelar la belleza, expresar su visión del mundo, acercarse a Dios y explorar los límites de la capacidad humana.

Que lo escrito con Michelangelus no lo defraude.

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