Cultura

Tallar Con Luz y Código

La Edad Media y el siglo XX fueron épocas de crisis. El Renacimiento y el siglo XXI son épocas de cambio de paradigma.

Silvina Scarano Semana 11 Read in English
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abstracto escultura y bytes
AI assisted/generated image

La Edad Media estuvo marcada por una visión del mundo donde la autoridad era incuestionable y el conocimiento estaba concentrado. El Renacimiento rompió ese esquema: puso al ser humano en el centro, recuperó la ciencia, la experimentación y la observación. No destruyó el pasado, lo reinterpretó con nuevas herramientas.

El siglo XX estuvo dominado por las grandes certezas: las vanguardias, los manifiestos, los museos, los críticos y los soportes tradicionales. El siglo XXI está cuestionando nuevamente esas estructuras. La inteligencia artificial, la realidad extendida, la fabricación digital y el arte generativo están modificando no sólo cómo se produce una obra, sino también cómo se experimenta y quién puede crearla.

Del manuscrito a la imprenta.
De la obra física a la obra digital e inmersiva.
Del taller del maestro al laboratorio de artistas e ingenieros.
De la perspectiva lineal a la realidad aumentada y mixta.
Del mecenas a las plataformas tecnológicas y nuevos modelos de financiamiento.
Del descubrimiento del cuerpo humano a la exploración de datos, algoritmos y mundos virtuales.

En el Renacimiento, Miguel Ángel Buonarroti utilizó la tecnología más avanzada de su época: nuevas técnicas de ingeniería, sistemas de poleas, estudios anatómicos y herramientas de talla para transformar la escultura.

Cinco siglos después, en la Bienal del Chaco (Resistencia, Argentina) el David vuelve a aparecer. El David del Chaco, parece a primera vista, una reproducción clásica. En realidad, es el resultado de uno de los procesos de digitalización patrimonial más sofisticados realizados en la Argentina. Todo comenzó con la histórica copia en yeso conservada en el Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova. Como la pieza era demasiado frágil para trasladarla o moldearla, los especialistas la escanearon sin tocarla. Millones de puntos registrados por equipos láser y de luz estructurada permitieron crear un gemelo digital de una precisión extraordinaria. Sobre ese modelo virtual corrigieron las marcas del tiempo tomando como referencia el original florentino y luego imprimieron en 3D los moldes que hicieron posible construir la escultura que hoy integra el patrimonio de Resistencia.

Y hay otro David. En la experiencia de realidad mixta Buonarroti, desarrollada junto a Crossline VR, se deja de mirar arte para empezar a intervenirlo. Apenas te colocás el visor aparece una escultura en un atril. Puede ser el David u otra de las sorprendentes obras de la Bienal. De repente, explota en decenas de fragmentos. La misión es reconstruirla con nuestras propias manos. Sin martillo, sin cincel y sin tocar una sola piedra. Comprendí que una escultura también se conoce armándola (o imaginando que lo hacemos).

La inteligencia artificial y la realidad mixta están inaugurando un nuevo Renacimiento. En Resistencia, la tecnología no reemplazó al oficio, amplió la manera de experimentarlo. Esta vez, el mármol convive con el código. Y créanme, no hay quien se le resista.

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