Cultura

Ahora Estoy Viendo el Bosque

MoMA, Centre Pompidou y M+ se alían para ampliar la mirada sobre el arte

Silvina Scarano Semana 25 Read in English
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abstracto pino en un marco de concreto moderno
AI assisted/generated image

Estoy mirando el ciprés de La noche estrellada, de Vincent van Gogh, en el MoMA de Nueva York. Ese árbol oscuro, casi en llamas, que se eleva desde el primer plano y parece conectar la tierra con el cielo. Podría quedarme ahí. El ciprés se lleva todas las miradas. A veces, lo más visible es apenas el comienzo de una historia mucho más grande. «Que el árbol no te impida ver el bosque».

El 30 de octubre, en Hong Kong, el MoMA, el Centre Pompidou de París y M+ anunciaron una alianza cultural que invita, precisamente, a ampliar la mirada. Tres instituciones de distintas geografías y tradiciones decidieron conectar sus colecciones, investigaciones y programas para construir una plataforma de colaboración que excede las posibilidades individuales de cada museo.

Cada institución conserva su identidad y propone una nueva manera de trabajar en conjunto. Los museos planean compartir obras mediante préstamos de larga duración, desarrollar investigaciones curatoriales conjuntas, organizar exposiciones y poner en diálogo sus archivos y conocimientos.

En conjunto, reciben alrededor de 10 millones de visitantes presenciales y 125 millones de visitantes en línea por año. Más allá de la dimensión de esas audiencias, me interesa lo que pretenden hacer con sus colecciones.

Durante décadas, el prestigio de las grandes instituciones estuvo asociado a la capacidad de reunir obras extraordinarias. Hoy, tres de ellas proponen compartir más, investigar juntas y permitir que sus colecciones circulen durante períodos prolongados. El valor de un museo también se mide por el acceso que ofrece y por las posibilidades de investigación y diálogo que genera.

Tres museos de distintas geografías están construyendo una red capaz de conectar colecciones, saberes y nuevas formas de creación. Detrás del acuerdo hay una cuestión de enorme relevancia cultural. ¿Quién construye la historia del arte y desde dónde se la cuenta?

El MoMA y el Centre Pompidou fueron decisivos en la consolidación de los relatos del arte moderno y contemporáneo desde Nueva York y París. M+, inaugurado en Hong Kong en 2021, aporta una perspectiva asiática sobre la cultura visual que incluye arte, diseño, arquitectura e imagen en movimiento. Su participación abre la posibilidad de que otras geografías y sensibilidades intervengan en la construcción misma del relato global.

La alianza ya tiene proyectos concretos. A fines de 2027, el MoMA recibirá una selección de obras de M+ en sus galerías mediante préstamos de larga duración. En mayo de ese año también organizará el simposio What is Contemporary?, dedicado a discutir qué significa lo contemporáneo y desde qué perspectivas puede definirse. En 2028, el Centre Pompidou y M+ presentarán una exposición conjunta sobre Kandinsky. Además, las tres instituciones trabajarán en una exposición sobre arte contemporáneo que reunirá obras de sus respectivas colecciones y se presentará en los tres museos.

Me interesa cómo estos museos trabajan con la tecnología y la incorporan a sus propuestas artísticas.

El Centre Pompidou presenta en Shanghái Computer Worlds, una exposición que reúne cerca de 180 obras y documentos para reconstruir la historia del arte digital desde los años cincuenta hasta la inteligencia artificial. El MoMA ya experimentó con la capacidad de las máquinas para reinterpretar su propio patrimonio. En Unsupervised, Refik Anadol utilizó obras de la colección que abarcan más de 200 años como material para generar imágenes mediante inteligencia artificial.

M+ aporta otra experiencia. Su monumental fachada LED convierte la arquitectura del museo en una superficie de exhibición audiovisual. Allí presenta obras audiovisuales creadas especialmente para el museo, proyectos de arte digital, videojuegos e instalaciones interactivas. Entre esas producciones figura Winds of Hong Kong, de Refik Anadol. La alianza contempla llevar este tipo de obras a las nuevas instalaciones del Pompidou en Massy, al sur de París.

Todas estas experiencias comparten una inquietud por ampliar los límites de la obra, sus soportes y sus formas de circulación. Me interesa pensar cómo las tecnologías descentralizadas pueden reabrir la discusión sobre la propiedad y la autoría. La tecnología también modifica la arquitectura del sistema cultural, desde la manera en que los museos se conectan y comparten conocimiento hasta quiénes pueden acceder a sus colecciones.

En este escenario, las colecciones empiezan a comportarse como archivos conectados. Una obra puede permanecer físicamente en París y formar parte de una investigación en Hong Kong o Nueva York. La distancia geográfica deja de ser necesariamente un límite para el trabajo intelectual. Confío en que la interpretación seguirá siendo una tarea humana. Las plataformas pueden reunir millones de imágenes. Darles contexto, relacionarlas y construir relatos sigue siendo un trabajo curatorial. ¿Lo será siempre?

La alianza también tiene una dimensión estratégica. Para M+, significa fortalecer su interlocución internacional y ampliar la circulación de su colección. Para el MoMA y el Pompidou, implica incorporar otras perspectivas y revisar los límites de sus propios relatos. Los tres ganan posibilidades de investigación, acceso a nuevos públicos y circulación de obras a través de una red compartida.

Lo que más me interesa es que esta red da espacio a la perspectiva de cada institución. Frente a la circulación global de imágenes, esa diversidad importa. El acceso al arte importa, y también desde dónde se lo mira, quién lo interpreta y qué historias quedan representadas.

¿Compartir las colecciones permitirá construir una historia del arte más plural o las grandes instituciones seguirán determinando qué artistas y culturas ingresan en ese relato? La respuesta dependerá de las decisiones curatoriales que tomen en conjunto.

Vuelvo a mirar La noche estrellada. El ciprés sigue ahí. Pero ahora estoy viendo el bosque. Y las estrellas. Muchas estrellas que esperan brillar con su luz propia.

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