Aphotic Zone
En el ArtScience Museum de Singapur, un viaje a las profundidades del océano revela la vida, el arte y la oscuridad que también nos habita.
Donde vivo, estamos extrañando al sol. Cuando asoma, corremos a atraparlo, como si pudiéramos cargar con él la batería para el resto del día. ¡Un poco más! Que dure, que alcance. Pero el sol se esconde, el cielo se nubla, las tardes se acortan y la oscuridad termina por imponerse. ¿Qué hay allí donde la luz ya no alcanza?
El océano tiene una respuesta. Si todo dependiera del sol, ¿qué sería de sus profundidades? Allí, donde la luz solar desaparece, hay criaturas que producen su propio brillo y un universo entero que desafía nuestra idea de la oscuridad. No todo lo maravilloso necesita luz para existir. A veces, hay que dejar de mirar hacia el sol y animarse a descender.
Esa es la invitación de Into the Ocean: Journey Beneath, la exposición del ArtScience Museum de Singapur realizada en colaboración con OceanX. El recorrido propone un viaje desde las aguas superficiales hasta las profundidades más extremas, combinando imágenes de expediciones submarinas, obras artísticas, especímenes científicos y experiencias interactivas. Un descenso que deslumbra, pero que también revela la fragilidad de los ecosistemas que sostienen la vida en el planeta.
Descendamos
En Coral Sonic Resilience (2025–2026), el artista italiano Marco Barotti propone un viaje audiovisual al universo sonoro del océano. La obra parte de una investigación sobre el enriquecimiento acústico: esculturas submarinas reproducen grabaciones de arrecifes saludables en ecosistemas dañados para atraer vida marina y favorecer su recuperación. Imágenes poéticas, sonidos registrados bajo el agua, cantos y paisajes electrónicos construyen una experiencia que nos invita a escuchar aquello que normalmente permanece fuera de nuestra percepción. El sonido deja de ser un acompañamiento para convertirse en una posible herramienta de regeneración ecológica.
La dimensión más incómoda aparece en Echinoidea Future – Adriatic Sensing (2022), de la artista eslovena Robertina Šebjanič. La obra explora las alteraciones que los residuos líquidos de origen humano provocan en el hábitat de los erizos de mar, incluidos los bajos niveles de oxígeno en el agua. Aquí, la tecnología y la investigación no sirven únicamente para maravillarnos con lo desconocido, también hacen visible la huella de nuestra presencia. Lo que descartamos no desaparece, termina afectando otros cuerpos, otros ecosistemas, otras formas de vida.
Twilight Zone: la vida en penumbra
Entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad se encuentra la llamada Twilight Zone, o zona crepuscular del océano. La luz solar apenas llega, las temperaturas descienden y la presión aumenta, pero la vida continúa. Cada noche, enormes cantidades de organismos ascienden hacia la superficie para alimentarse y regresan a las profundidades durante el día. Esta migración vertical, considerada la mayor migración animal del planeta por su magnitud, también contribuye al transporte de carbono desde las aguas superficiales hacia el océano profundo.
La exposición traduce estos fenómenos en imágenes, datos y experiencias interactivas.
En Lucida (2025), el artista estadounidense Lachlan Turczan convierte la luz en una escultura inmersiva que responde al movimiento de los visitantes. Se generan planos que se curvan, ondulan y que se disuelven a medida que atravesamos el espacio. La obra transforma ondas y energía en una experiencia física: la luz ya no es solamente aquello que ilumina, sino una materia cambiante que percibimos con el cuerpo. La relación con el océano es especialmente sugerente. En las profundidades, muchos organismos producen su propia luz para comunicarse, atraer presas, confundir depredadores o camuflarse. En la instalación de Turczan, la luz también parece tener vida propia. La experiencia nos recuerda que nuestra percepción es limitada y que existen otras maneras de habitar y experimentar el mundo.
Aphotic Zone: donde el sol no llega
A partir de los 1.000 metros comienza la zona afótica, un territorio de oscuridad permanente que se extiende hasta el lecho marino. La vida allí depende de materia orgánica que desciende desde las capas superiores o, en determinados ecosistemas, de la energía química. Los organismos desarrollan adaptaciones extraordinarias: bioluminiscencia y metabolismos capaces de funcionar con recursos escasos.
En esta sección, la artista sonora noruega Jana Winderen invita a escuchar ambientes marinos extremos mediante grabaciones que revelan paisajes acústicos poco conocidos. Las imágenes de expediciones de OceanX acercan criaturas adaptadas a la oscuridad, mientras el cineasta británico James Honeyborne recupera una exploración de las piscinas de salmuera del fondo oceánico: cuencas de agua hipersalina que existen en lugares muy específicos y pueden resultar tóxicas para numerosos organismos.
Volver a la superficie
Después del descenso, Resurface nos devuelve a las aguas costeras y a las praderas marinas. En Seagrass Stories, una experiencia interactiva desarrollada por la ecóloga marina Nada Abdelkader junto con la Universidad de Bristol, los visitantes participan simbólicamente en una propuesta de restauración inspirada en las trampas de pesca tradicionales de Túnez. A través de gestos sencillos, activan un proceso que muestra cómo una pradera puede crecer y fortalecerse con la participación colectiva.
Las exposiciones sobre naturaleza corren el riesgo de convertir la crisis ambiental en una experiencia estética. La belleza puede acercarnos a un problema, pero no lo resuelve. Into the Ocean transforma el asombro en una experiencia de reflexión y compromiso.
Mientras espero que vuelva el sol, pienso en ese universo que existe en la profundidad del océano. En las criaturas que inventan su propia luz, en los paisajes que no necesitan un amanecer para existir. Y también en esa otra oscuridad a la que rara vez nos atrevemos a descender: nuestra propia Aphotic Zone donde el sol no llega, pero todavía queda tanto por descubrir.
Y créanme, grandes obras de arte nacen allí.
Into the Ocean: Journey Beneath. ArtScience Museum, Singapur. Del 6 de junio al 1 de noviembre de 2026.